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jueves, 31 de enero de 2013

Recogerme.

Es casi la hora. a ver si ahora va resultar que voy a llegar tarde... menos mal que ha sido ella la que me ha dicho: "pasaré a recogerte" porque esta tarde está resultando especialmente complicada. No veo la hora de terminar. Por fin la voy a conocer... "desvirtualizar" esa palabreja que tantas veces he escuchado no refleja toda la emoción que puede suponer el tener tantas ganas de conocer a alguien.

Muchas horas al teléfono, tantas preguntas, algún enfado. ¡Dos metidas de pata!. Pero al menos hoy he conseguido que venga a recogerme. No sé como es realmente, solo que huele a flores frescas, morena de pelo corto, que tiene una mirada inteligente y que le gusta jugar. En realidad, me importa un pito como sea, yo sé como es ella por dentro, me ha dejado asomarme a su corazón, y ella ha visto retazos de mi alma que no había mostrado jamás a nadie. Cinco minutos. ¿Pues no me estoy poniendo nervioso a mi edad?

¡Ya!. Cierro el ordenador y me atuso el pelo. Me pongo la chaqueta y la bandolera. Me despido de los compañeros que quedan y bajo las escaleras. ¿Le he dado bien la dirección? Me pregunto de repente, paro en mitad de la escalera y lo compruebo. ¡Si! Bueno, ahí esta la puerta... Cojo aire.
Salto a la acera y miro a la derecha, a la izquierda... no veo acercarse a nadie. Vuelvo a mirar el reloj por si acaso y en ese momento mi teléfono suena. Lo cojo, es un mensaje. Ella.

-Hola. Estas muy guapo -escribe.
-Hola- contesto. ¿Donde estás?
-Justo detrás de ti - escucho a mis espaldas. Pero antes de que me pueda girar unas manos suaves y cálidas me tapan los ojos. Huelo a flores frescas y una voz conocida me susurra al oído:
-¿Jugamos?

Le cojo las manos y las aparto de mi cara, me giro despacio para enfrentarme con unos ojos negros inmensos y una sonrisa preciosa. Sin decir nada ella toma mi mano y me lleva hacia su coche aparcado en la acera de enfrente, antes de entrar nos volvemos a mirar sonriendo entre el nerviosismo y las ganas. Nada mas sentarnos , ella se acerca y me da un beso cogiéndome la cara entre sus manos, dulce y suave. Luego, se arregla la falda, arranca el coche y pone rumbo hacia donde quieran llevarnos los latidos de nuestro corazón.

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Relato escrito a 4 manos entre @marconpi66 y un servidor.