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domingo, 27 de septiembre de 2015

Caricias. - 5

La quinta (pero seguro que no será la última) entrada de la serie con @AukaTR ... (por ahora...)

5



Caricias
Al sentir de nuevo sus manos sobre mi piel, me crispé. Me parecieron cosquillas, pero la humedad que fluía por mis piernas delataba otra cosa.

La postura tampoco ayudaba: con las piernas separadas, la falda recogida sobre los muslos, y esa brisa insolente que se empeñaba en recordarme lo excitada que estaba.
-Relájate- me dijo, acariciándome -desliza tus dedos suavemente..., nótalo dentro, déjalo fluir...
Y fluyó. Y estalló.
Y contraje mi cuerpo, enmascarando mi placer en una mueca de paroxismo casi bíblico.

Y él, inocente, creyó que por fin disfrutaba de Vivaldi y de sus clases de violonchelo...




domingo, 24 de junio de 2012

Ebrios de Soledad - Gato Pérez (Atalaya-1981)

Sabida y notoria es mi admiración por el ínclito Gato Pérez. A mi modesto entender, el Sr. Javier Patricio Pérez (Argentino de Buenos Aires, nacido en 1951), es uno de los grandes poetas olvidados de las canciones en Castellano. Ejemplos de letras que saben llegar, por debajo del ritmillo festivo y alegre de la rumba catalana, hasta lo mas hondo del corazón y hacernos ver los agujeros del alma, tenemos muchas. Solo hay que escuchar con atención esas letras, esos pequeños cuentos que nos hacen ver las miserias cotidianas con la que todos, sin excepción, vamos cargando día a día.

Hoy, hablando con una amiga al respecto, me ha venido a la cabeza una de esas canciones: Ebrios de soledad. Seguro que la han oído Vds. alguna vez,  pero hoy les ruego encarecidamente que la ESCUCHEN...

La canción fue compuesta allá por el año 1981 (hace 32 años...), pero está tan vigente en estos tiempos de miseria emocional... que asusta su clarividencia. El cuadro de situaciones que refleja Gato en ese Bar junto al mercado, me ha traído a la cabeza la comparación con cualquiera de las redes sociales que en este momento están tan en voga. Como comentaba con un amigo el otro día: las amistades que hacemos en twitter (por ejemplo) si tuviéramos que hacerlas a base de cañas...nos arruinaban. Son otros tiempos, pero rigen las mismas viejas reglas. Yo siempre he encontrado similitudes entre el TL de twitter y ese Bar de cabecera que todo ser humano debería de tener. Ese rincón donde poder estar sin que nadie te pregunte nada, y donde el camarero ya sabe lo que quieres, sin que tengas que pedir...

Escojan la red social que quieran y apliquen la letra (que adjunto) de esta fantástica micropieza literaria.




EBRIOS DE SOLEDAD (Gato Pérez - Álbum: ATALAYA)


Ese bar fue nuestra vida
y por eso está presente
en las iras y alegrías que nos mueven a vivir,
aunque ahora es diferente y ya nada es como antes
su recuerdo permanece y se merece una ovación.


Ebrios de soledad
los amigos de siempre
se alejan y se pierden
para volverse a encontrar,
en el mismo lugar
en sublime armonía
compartiendo emociones
en posición vertical.


Hay un genio incomprendido,
un creador de lo sublime
y un artista del futuro que aún está por descubrir,
el empírico poeta, traductor de obras completas,
que pega un salto a la Olivetti y se convierte en ganador.


Y también van los cantantes,
con los músicos geniales
a explicarse las canciones y exhibir su vanidad,
mientras otros sin fortuna venden risa y luz de luna
a un roquero rey del rollo rey del rollo de imitar.


El amigo derrotado
por la lucha cotidiana
va y se borra del programa pues tiene que madrugar
mientras otros más dichosos, habladores e incansables,
buscan otro grifo abierto donde poderse enganchar.


Se inaugura un nuevo día,
en el bar junto al mercado,
entre frutas y pescado que perfuman la humedad
donde gente alborotada en un mosaico de miseria
entierra su borrachera con algo sólido y champán.


Ebrios de soledad
los amigos de siempre
se alejan y se pierden
para volverse a encontrar,
en el mismo lugar 
en sublime armonía
compartiendo emociones
en posición vertical.

(léase: cualquier TL)

(Ahora ya pueden llorar...)

Gracias Isa.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Almost Blue.





Él decía que esa era "una de esas" canciones:

Almost blue
Almost doing things we used to do
There's a girl here and she's almost you
Almost all the things that your eyes once promised
I see in her too
Now your eyes are red from crying
Almost blue
Flirting with this disaster became me
It named me as the fool who only aimed to be
Almost blue
It's almost touching it will almost do
There's a part of me that's always true...always
Not all good things come to an end now it is only a chosen few
I've seen such an unhappy couple
Almost me
Almost you
Almost blue

martes, 30 de agosto de 2011

Mi descubrimiento de este Verano.

Tengo que reconocer que, normalmente, suele ser un sitio o un libro. Algún viaje que me descubre un rincón especial, una recomendación que me absorbe durante el tiempo que me pierdo entre sus páginas.

Pero esta vez no. Esta vez es una persona, un músico excepcional.
Y si no, juzguen Vds....


viernes, 29 de octubre de 2010

El pasado siempre nos alcanza.

Hace muchos años que la perdí, y hoy por una casualidad la he vuelto a encontrar. Se trata de una canción, no muy conocida, de Los Burros (antecesores para quién no los conozca de: El último de la Fila). Eran una pareja muy curiosa la que formaban, en aquellos tiempos Quimi Portet y Manolo García.

La canción se llama: " Tu me sobrevuelas" y escuchada ahora me resulta muy curiosa. Spoty
Tiene un cierto aire a misterio antiguo, pero su letra sigue desatando muchas sensaciones en mi. Me encanta y por eso quiero compartirla, con quien se acerque por esa esquina.

Muy dentro del bosque, sobre un manto de humedad;
sentados muy juntos te contemplo, te oigo hablar.
Mientras, me has pintado la noche de carmín,
me señalas el cielo que se abre para ti.
De repente miro y tiemblo porque ya no estás,
entre nubarrones el viento te llevará.
Por el cielo cruzan brujas del alba.
Me siento estremecer, tu mirada es azabache.
Escapaste entre alientos de fuelle y hoguera ululante;
te vas ¿qué será de mí?
Sopor, duerme vela, incertidumbre ¿donde estás?
Espero señales, saber que regresarás.
Con las puntas de tus dedos rózame;
noto tu presencia, Dios del cielo, ahí estás.
Tendido en el suelo me miro en tus ojos.
Bruja volandera de entrevientos y cerrojos;
de tormenta y viento tú me sobrevuelas,
y por un instante tu mirada es negra.
Albas de zozobra y desapego terrenal.
Encuentros de cielo que me aturden, déjame escapar.
Entre lanzamientos de acoso a mi debilidad.
Mi remolino de estrellas, quiero estar donde tú estés.
Noto que se abate ese espíritu que fui.
Noto que se abate ese espíritu que fui.


(Manolo García, Quimi Portet)

martes, 30 de mayo de 2006

Un tango de arrabal - La Chicana

Grupo minoritario, "canalla" y terriblemente adictivo. Estos Argentinos post-tangeros le han dado a un genero tan clásico un nuevo barniz terriblemente atractivo. O te gustan o no. No tienen termino medio.

Parecen recién salidos del más sórdido arrabal de Buenos Aires (tan solo hay que ver las portadas de sus discos), pero la fuerza que trasmiten sus historias (a menudo más susurradas que cantadas) nos trasladan a paisajes llenos de personajes pintorescos, de Iguanas y monedas, de soledades y amores perros.

Cuidado con ellos, o te acabarán enganchando.
Para muestra, un botón. Imagina esta canción contada (que no cantada) por una voz aguardentosa y profunda:

Los años de joda de Aníbal - Frank´s wild years by Tom Waits. Adaptación: Acho Estol)

Aníbal se instaló en Colegiales y colgó sus años de joda de un clavo que atravesó en la frente de sus esposa.
Vendía muebles usados de oficina sobre Juan B. Justo y accedió a un crédito de 30.000 dólares al 15,4 % anual para un coqueto dos ambientes.
Su mujer era una azafata veterana en decadencia, hacía buenos Daikiris mantenía la boca cerrada casi todo el tiempo y tenía un chihuahua llamado Johnatan que sufría una especie de sarna y era totalmente ciego.
Tenían una moderna cocina, horno autolimpiante, toda la bola.
Anibal manejaba un Duna 92. Eran tan felices.
Una noche Aníbal volvía del trabajo y paró en la YPF. Cargó cuatro litros de nafta en un bidón y un tubo de fernet que se tomó en el coche.
Fue a su casa empapó todo bien y le prendió fuego. Estacionó en frente cagándose de risa mirándola arder, rojo Independiente y naranja Sai Baba. Después Aníbal puso una FM hitera y agarró la Panamericana rumbo al norte. Nunca había aguantado a ese perro.





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