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viernes, 21 de noviembre de 2014

Cruzando las piernas

"Cuando veas a una mujer leyendo abstraída y observes cómo se muerde los labios, cruza y aprieta sus piernas, se revuelve inquieta en su asiento o respira de forma agitada... seguro que su imaginación, sus sueños más húmedos y secretos, están volando directamente hacia su clítoris, excitándolo y haciendo que pueda llegar a tener un orgasmo, sin que nadie la toque"

Y tras decirme esto muy seria, mi amiga Sofía: una pelirroja despampanante de las que hacen que vuelvas la cabeza cuando pasan a tu lado, dejó su cerveza suavemente en la mesa, cruzó sus larguísimas piernas y me sonrió dulcemente.
- Tú eres un chico observador, de los que seguro, se dan cuenta de eso... - Me dijo guiñando un ojo.

Sus palabras resuenan ahora en mis oídos en este vagón, casi vacío, de un tren nocturno que me lleva de vuelta tras un agotador día de trabajo, porque, casualmente, dos filas de asientos por delante, frente a mí, hay una mujer que me las ha recordado... Alta, pelirroja y muy atractiva. Lleva un vestido azul oscuro, abotonado por delante y el pelo recogido en una coleta alta. Desde que el tren se ha puesto en marcha no ha dejado de mirar su móvil... y no ha parado de sonreír... Quizá haya sido ese gesto casi imperceptible de frotarse una pierna contra la otra lentamente, lo que ha llamado mi atención. Desde donde estoy puedo oír el suave crepitar de sus medias de rejilla y el roce que produce la tela contra su cuerpo al moverse inquieta y me he puesto a fantasear sobre lo que podría estar leyendo, al recordar las palabras de Sofía...

¿Con quién estaría hablando?, ¿Qué o quién le esta haciendo sonreír? Parece una conversación íntima... Una luz especial brilla en su rostro y cambia de postura en el asiento: jugando con su pelo, cerrando los ojos... Todos estos indicadores han disparado mi imaginación... ¿Qué podría decirle a una mujer como ella, para lograr iluminar su cara con esa alegría tan particular?... ¿Quizá podría empezar alabando su vestido?... 

El ruido monótono del tren, mi cansancio, me colocan en un estado mental idóneo para dejarme llevar por las alas de la fantasía. Cierro los ojos y la imagino leyendo y contestándome:
- ¿Sabes que me ha gustado ese vestido que llevas puesto? ¿Que no te he quitado ojo desde que has subido al tren? Abotonado por delante, que siempre implica mucho peligro, con ese tejido tan fresco y ligero... Nunca sabes si un botón más o menos es casualidad o una trampa. Quizá haya botones que no se abrochan adrede, y en un falso movimiento puede que dejen al descubierto algo inoportuno. A lo mejor un poco más de ese escote tan apetecible.
- Esas sombras casuales e inocentes... ¡O no! - imagino que contestas, mientras veo, desde mi asiento, como introduces la mano en tu escote y acaricias lentamente esa piel tan suave, desde tu pecho hasta el hombro. Gracias a ese movimiento puedo ver el color azul oscuro del tirante de tu sujetador.
- El vértigo de un calado, un inocente tirante que se deja ver... - te digo, atrevido.
- Inocente solo cuando no se sabe observado. Hay sombras que tienen vida propia - contestas mientras veo cómo te quitas los zapatos...
- Y sobre todo, la tensión que la gravedad provoca. Dejando ese hueco entre el tirante y la piel. Un espacio delicado y delicioso. Justo los centímetros necesarios para que mi dedo índice no tenga problemas para apartar la fina tira de suave tela, dejando tu hombro al descubierto...
- Irremediablemente el otro tirante debería caer. ¿No? Pero es complicado con el vestido puesto... - apuntas.
- Quizá un botón desabrochado casualmente ayudaría, dejando despejado el camino del deseo. Desde tu cuello a la profundidad de tu escote: el mejor lugar que se me ocurre donde bucear a pulmón...
- Mis pulmones empiezan a coger aire sin mesura, al ritmo de las mariposas que se me han colado dentro. - contestas acariciándote la nuca, jugando con tu pelo. Desde mi asiento observo cómo se acelera tu respiración. - ¿Tan fuerte es tu imaginación que ni siquiera ves mis ojos brillar? ¿Qué harías si te encontraras delante de esas sombras?... ¡Cuéntame! Quiero saber qué harías, o mejor, que me cuentes qué serías capaz de hacer. El viaje es largo, no te preocupes, tenemos tiempo - me provocas sonriendo de lado, mientras observo cómo cruzas las piernas otra vez.
- Imagino que nos encontramos, casualmente, en la plataforma del tren y sin necesidad de hablar, aprovechando el estrecho pasillo, mi mano se cuela intrépida, por debajo de tu pelo acariciando tu cuello y mis labios recorren decididos, el camino sin retorno hacia los tuyos. Fantaseo con que soy capaz de fabricarnos ese instante mágico y eterno, en el que me detengo delante de tus mariposas, las miro despacio a los ojos y te arranco los miedos a besos...
- Menos mal que la pared está cerca...- me dices, esperando más - tus besos consiguen quitarme los miedos y desequilibran mi centro de gravedad. Siento ese olor a deseo, tan característico...
- Tus manos buscan mi cabeza - sigo - Mis labios, bebiéndose tus urgencias. La danza de las lenguas silenciosas, gritando el deseo. Mi cuerpo pegado al tuyo proclama las ganas de explorar, no solo los cajones evidentes, sino hasta el último rincón de tu existencia... - te escribiría mientras te veo revolverte, nerviosa, sobre el asiento mientras me lees - Y tú notas mi urgencia animal a través de la fina tela y levantas una pierna, atrapándome en tu red de piel y saliva. Me pegas a ti, quieres sentir mi peso sobre tu cuerpo, mi calor en tu piel, notar mis manos subiendo lentamente la tela de tu falda, buscando tu calor más húmedo y exigente.
- Es ahora cuando mis dedos se pasean desde tu boca a los botones de tu camisa, quieren empezar a enredarse con el vello de tu pecho - me escribes, visiblemente excitada - te rodeo con mi pierna, decidida a sentir el calor de tu epicentro y mientras ,acelerada, desabrocho esos botones.
- Acaricio tus muslos suaves, pregoneros de la dulzura de tu sexo. Aparto, delicado, la tela mojada de tu ropa interior y rozo, con mis dedos apenas, los labios de tu sur ardiente. Observo tu cara, tienes que tomar aire y puedo percibir como un escalofrío recorre tu espalda. Tengo que cogerte por la cintura cuando empiezo a entrar sin contemplaciones, con mis dedos, dentro de ti...
- Siento mi humedad como un reclamo para tu excitación - escribes mientras veo como juntas tus piernas.
- Abres la boca buscando aire cuando rozo tu botón del placer. Imagino tu clítoris excitado, mientras tus dientes buscan mi cuello para morder. "Cabrón" me susurras al oído mientras me muerdes...
- Flaqueo pero tengo que mover mi cadera para que profundices sin piedad. Me recorre un pinchazo con tu embiste. - escribes visiblemente excitada. Los ojos brillantes, tensa, respirando cada vez más rápido.
- Dentro, fuera... Uno, dos dedos mojados. Completamente empapados por tu excitación, el deseo brilla en tus ojos. Te apartas para que pueda observarte a placer, acomodas el culo contra la pared y abres un poco más las piernas...
- Y yo me derramo esperando que liberes la tensión. ¿A qué esperas? Mis rodillas ya se mueven sin orden. Soy toda tuya.
- Respiras agitada, y te agarras a mi cuando empiezo a acariciar tu clítoris. Lo noto excitado, muy sensible. Con cada caricia se te escapa un gemido... Estás completamente mojada, me faltan manos para satisfacerte. Mantengo el ritmo, mientras te atrapo la pierna libre entre las mías y te acaricio, cada vez mas deprisa... Tus pupilas se dilatan, tu respiración se acelera cada vez más. Los pezones te duelen de soportar tanta excitación...
- Voy a llegar al éxtasis, voy a correrme en tus manos, pero también necesito probarte - me dices mientras tus piernas se encogen involuntariamente - Deseo sentir la mezcla de nuestro sabor.
- Las damas primero - susurro sin dejar de acariciarte - Y muerdo tu cuello y tu oreja. Me gritas: "No pares ahora". El ritmo sostenido, empieza a hacer temblar tus rodillas y los gemidos te nacen de muy adentro. Inclinas la cabeza hacia detrás y sueltas un grito que no has podido contener. Repaso tu cuello con la punta de la lengua, mientras los espasmos de tu orgasmo atrapan mis dedos dentro de tu sexo... Caliente, mojado, suave... Tan suave... cada leve movimiento de mi mano es un escalofrío. Sujetas mi mano para que pare, pero dejándome atrapado para notarme dentro de ti.
- Mis paredes interiores te aprietan - es evidente que casi no puedes escribir - La humedad te permitiría resbalar sin problema mientras mis piernas siguen temblando al ritmo de mi interior. Mi pierna cae y con ella me apoyo para ver el brillo del deseo en tus ojos mientras los espasmos siguen sucediéndose, mientras me corro en tus manos.
- Necesitas unos segundos para recuperar el ritmo de tu respiración. Y cuando al fin me miras saco despacio los dos dedos y lentamente los meto en mi boca saboreándote... ¡Que maravilla!
- ¿Ves?... ahora ya has provocado mi sed. - Me retas, a la vez que te observo como repasas tus propios labios con tu lengua con ese movimiento tan sexy.
- Me encanta provocar... Cosas... - te contesto desafiante.
- No puedo dejar de mirarte mientras me arrodillo despacio delante de ti, observando tus ojo. Abro el cinturón y bajo la cremallera. Acaricio con los labios y con la mano tu sexo, todavía prisionero, notando su tamaño y sus ganas de salir. Me veo reflejada en el lascivo brillo de tus ojos excitados y te susurro, provocadora: "Voy a acercar mi lengua y quiero jugar a moverla en círculos por tu punta, con suavidad. ¿Quieres?" - me preguntas sonriendo con picardía, mientras dejas salir de su prisión a mi sexo duro y expectante.
- Despacio, me encanta... - acierto a decirte, porque es todo un reto mantenerte esa mirada.
- Voy a jugar pasando la lengua sobre esa piel, tan delicada, mientras tú me agarras el pelo para no dejar de mirarnos. Necesito chuparte. - Me vas describiendo lo que piensas hacer, sabedora de que ese juego dialéctico solo hace que aumentar considerablemente mi excitación. Mi polla está dura y desafiante delante de tu boca.
- Ahora soy yo el que necesita apoyarse contra la pared, al notar como tu boca me atrapa sin tener piedad - te digo mientras siento tus dientes, tu lengua, recorriendo mi sexo. Atrapado entre tu lengua y la pared, solo puedo observar como tu boca, comienza a chuparme sin dejar que la lengua se aparte del glande - Estoy a tu merced. Confieso. - te observo mientras escribes y juraría que estás teniendo otro orgasmo... has encogido otra vez las piernas y un escalofrío ha recorrido todo tu cuerpo, supongo que al imaginarte interpretando la escena.
- Me cuesta respirar, me llenas y siento tu deseo, grande y duro, palpitando en el interior de mi boca. Agarro con mi dedo anular y pulgar la base. Aprieto. Y succiono a la vez.
- Recojo tu pelo, lo atrapo en mi mano... Te acaricio la nuca... Noto como me estas devorando y me encanta... Ohhh esa bendita presión.
- Me gusta sentir tu calor, tu dureza en mi boca - escribes sonriendo.
- Estoy tan excitado... - te confieso.
- Tú me tiras del pelo al sentir la presión de mi boca, quieres verme la cara. Quieres observar como te como sin ningún pudor, devorándote entero.
- Estiro de tu pelo. Te miro a los ojos... Y te digo: ¡quiero follarte! Quiero llenarte entera, quiero estar dentro de ti - los dedos vuelan solos en el teclado y noto cómo mi sexo está tan excitado que bastaría un roce para que estallara... el juego está jugando conmigo también...
- Sin embargo yo quiero que te desbordes en mi boca, Te permito cualquier lugar entre mis piernas para tu descarga, tus empujes, tu deseo, pero después. Y mientras empiezo a tocarme el clítoris, sabiéndote a punto, te miro y te pido: Yo te dejo mi boca. Me gustaría sentir como arde mi garganta con todo tu calor.
- Tu deseo me gusta, me excita... Y en el último instante me dejo llevar y vuelves a apoderarte de mí... está bien, me encanta tu boca... - acierto a susurrar casi sin aire.
- Noto tus gemidos. Voy a redoblar mis ataques. Mis mandíbulas ansiosas. Mi mano se mueve girando y mi cabeza sube y baja...
- Tengo todos los gemidos del mundo preparados para ti. Me vuelve loco ese brillo de puro deseo animal en tu mirada... - soy incapaz de hablar, solo puedo agarrar tu pelo y gemir de placer.
- Mientras mi lengua sigue saboreando tu suavidad. Forcejeo con tu erección hasta que consigo que pase al fondo.
- Me excita verme desparecer dentro de ti... - abro asombrado los ojos.
- Y es ahí cuando, notando la fiebre del deseo y el movimiento de mis dedos sobre mi clítoris, deseas tomar por la fuerza mi orgasmo. Quieres hacerlo tuyo. Mueves fuerte, pero sin prisa, tu cadera para notar mi garganta atrapando tu polla. Sentir como mis labios se ajustan presionándola con fuerza mientras me penetras.
- El roce de tu lengua, tus dientes, notar como está toda dentro de ti... Me excita, estoy a punto y lo ves... Un movimiento mas y... Ohhhh... jodeeeeeeerrrrrrrrr...
- Estoy tragando a ritmo de espasmos. Apretando mis piernas.
- Me tengo que sujetar a la pared, mientras con una serie de espasmos incontrolados, me derrito en tu boca

Un respiro. Necesito un respiro y tú también... te atusas el pelo, dejas el móvil en el asiento... miras a tu alrededor, pero, afortunadamente, no puedes verme... Te vuelves a atusar la melena, humedeces tus labios y cruzas tus piernas por enésima vez.
- Necesito un minuto para recobrar el aliento. Mientras las últimas gotas resbalan perezosas por mi muslo, te miro desde arriba y estiro de tu brazo para levantarte.
- De pie delante de mí, me susurras al oído juguetona: "Esto te pasa porque dejaste caer mi tirante".
- Sonrío y te beso. Suave, pero firme. Apretando mi cuerpo contra el tuyo, bebiéndome tu calor. Oliendo tú deseo de mujer.
- Yo, mientras, acomodo tu sexo con cariño dentro del tejido que lo recubría. Te beso el cuello y te muestro el tirante en cuestión: Nunca un trozo de tela tan inocente provoco tal incendio... - me dices sonriendo satisfecha.
- El deseo está en la mirada - te contesto. Apenas sin fuerzas para escribir - en las ganas de jugar... El tirante es la excusa...Bonita, pero excusa...
- También tienes razón. ¡Benditos juegos!
- ¡Amén!

Un golpe brusco me despierta. Estamos entrando en la ciudad y me había quedado dormido. Enfrente de mí, al fondo del vagón, la mujer pelirroja tiene los ojos cerrados y la cabeza apoyada contra el cristal, las manos entre las piernas y un rubor pintado en sus mejillas... No puedo dejar de pensar en las palabras de mi amiga... ¿y si, no ha sido todo un sueño?

Al llegar a destino he levantado la vista y nuestras miradas se han cruzado un instante y, como si ella hubiera sido capaz de leer mis pensamientos, me ha regalado una hermosa sonrisa, justo antes de alisarse la falda y bajar del tren.


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Los viajes en tren son propicios para encuentros interesantes. Viajar abre la mente y los poros de la piel están más predispuestos a absorber sensaciones nuevas. Todas estas que os acabamos de contar nacieron en un viaje imaginario de un tren entre las nubes que nos llevó a Recapitulandodesdeayer y a un servidor muy, muy lejos...

Las letras siempre ganan intensidad y significado, si se acompañan de buenas imágenes,  como las que nos ofrece Toni Gutierrez en su Flickr.



(Gracias por la preciosa imagen que compaña este cuento)


domingo, 5 de enero de 2014

Un lugar en el mundo.

Desde siempre, he tenido un sueño. Uno de esos grandes, que se intuyen casi imposibles de conseguir, de los que siempre te acompañan y que, en los malos tiempos, son como aquella luz que divisas a lo lejos en el bosque... como quien dice: la última esperanza a la que poder agarrarse.

Siempre he mantenido la ilusión, he soñado que algún día encontraría ese lugar en el mundo a donde siempre puedes volver. Ese rincón donde sabes que, por muy lejos que te hayas ido, siempre podrás regresar para descansar después de la tormenta; desde donde puedes disfrutar de las mejores puestas de sol; donde compartir esos momentos especiales con la gente que de verdad te quiere y te aprecia, sin prisas pero con la nevera eternamente llena de lo necesario para alimentar ese cariño, esa amistad, ese amor.

Durante mucho tiempo, soñé con una casa en medio del monte al final de un camino de tierra, pero cerca del mar. Donde no importara lo alto que pusiéramos la música o lo largas que fueran las noches, ya que no podríamos molestar a los vecinos. Con un gran porche donde disfrutar de las veladas de verano y una chimenea para dejar fuera el frío del invierno o ese otro, terrible, que se aferra a los corazones heridos.

Sin lujos, sencilla. Blanco en las paredes, azul en las ventanas y cemento en el suelo. Con muchos colchones hinchables por si las visitas, grandes armarios llenos de mantas, toallas y velas, una terraza donde tomar baños de sol o de luna con estrellas y un paellero, donde disfrutar cocinando para todos. En el patio, una sombra de cañizo y en el camino de entrada una higuera. Algunos olivos y un gran pino en la parte de detrás.

Un sitio donde sobren los zapatos y que siempre me mantuviera anclado, una brújula que supiera donde está mi norte y donde mis amigos tuvieran la certeza que, por muy mal que se dieran las cosas, jamás se apagaría la bombilla sobre la entrada, señalando el camino hacia un refugio seguro...
Pero el tiempo me ha enseñado que también todo eso es innecesario... y, a la vez creo que me ha mostrado ese lugar soñado, siempre abierto y accesible a todos con quien de verdad, tengo algo que compartir. Está eternamente abierto, tiene la luz siempre encendida. Es fresco en verano y caliente en invierno, sea cual sea la fecha del año en la que quieras visitarlo.

Es tu casa, viajero; es tu refugio soñadora; es el hogar construido con mimo y paciencia. Con la inconsciencia de la intuición. Paso a paso, imagen a imagen, letra a letra.
Bienvenidos amigos, a mi universo digital, mi casa en la nube, mi castillo inexpugnable. Mi mejor yo. Que es todo tuyo.

Se bienvenido al llegar y ve con todas las bendiciones al partir. Nadie te dirá nada ni te pedirá nada (ni siquiera explicaciones), estés el tiempo que estés.
Cada una de las personas con las que me he tropezado hasta ahora en estos enormes y frágiles universos digitales, ha dejado su recuerdo (un dibujo, una sonrisa, una emoción, una idea, unas letras...) que son los ladrillos y el cemento con los que están construidas las paredes invisibles, pero firmes, de esta vuestra casa, nuestro refugio.
Bienvenidos.
Bienhallados.
Gracias por compartir este tiempo que nos ha tocado del viaje.
Gracias por leer.

  

Comentarios:

Teresa Santomil dijo

Aunque nunca comento me gusta leerte... lo hago siempre.
Saludos
 

domingo, 1 de diciembre de 2013

Con las manos en la masa...

Me he despertado de repente, sobresaltado y excitado, sin saber muy bien donde estoy. Suele sucederme cuando el sueño es muy intenso. Creo que ese es el precio a pagar por recordarlo y compruebo que lo hago mejor y más intensamente cuando la vuelta al mundo real se produce de repente. No sólo mi mente consigue retener la esencia de lo que estaba soñando, mi cuerpo también responde, de forma evidente, a esa vivencia.
Soy capaz de recordar el lugar, la luz y muchos pequeños y sutiles detalles como olores, texturas, sabores... Veo la mesa llena de útiles de cocina e ingredientes: moldes, harina, sal y, en medio de todo como en un perfecto paréntesis de la vida estas tú, ofrecida, rendida y radiante. Completamente desnuda, esperándome... Mientras damos rienda suelta a nuestra pasión, el sol inunda de luz la cocina con los últimos rayos del atardecer iluminando suavemente tu piel.
...
..
.

Todo ocurrió en el momento en que me sorprendiste con las manos en la masa. Llevaba unos minutos preparándola para sorprenderte con un pan recién hecho durante la cena, pero la sorpresa me la diste tú al acercarte, silenciosa, por detrás y atacarme sin vergüenza, directa y desafiante, metiendo la mano en mi pantalón, buscando acariciar y sorprender mi sexo.
Oler tu perfume tan cerca me encendió y, complacido, te dejé hacer. Tu mano agarrando mi polla, tu cuerpo tibio pegado a mi espalda con la chaqueta abierta y tus labios junto a mi oreja susurrando: "Te he pillado con las manos en la masa..." tuvieron el efecto que deseabas, notar mi deseo creciendo de forma evidente entre tus manos.
-Buen chico -, me susurraste, mordisqueando suavemente mi oreja.

Y mientras me dabas la vuelta, con mi sexo aún agarrado, mirándome a los ojos, seguías exigiendo:
-Ahora quiero que me trates con toda la pasión que te he visto poner mientras amasabas el pan. Hace rato que estoy observándote y mi excitación ha ido creciendo viéndote hacer. Quiero ser como esa masa entre tus manos, moldeada a tu antojo. Usa el aceite, la sal. Cómeme entera, unta, lame, muerde, chupa y luego... quiero que me folles como si fuera la primera o la última vez que lo haces. Quiero sentirte dentro de mí, caliente, duro... eterno. Quiero que me hagas volar. Y lo quiero ya.

Mientras decías lo que querías de mi, muy seria y mirándome a los ojos, recuerdo que te quitaste la chaqueta y  desabrochaste tu falda, dejando que juntas, cayeran al suelo. Qué hermosa estás desnuda de miedos y temores reclamándome ese lado auténtico y apasionadamente animal. Ese aspecto tan íntimo y tan dulce que solo a los dos nos pertenece. De un golpe despejaste la mesa esparciendo los cacharros por el suelo y te sentaste sobre ella. Tus pechos desafiantes, las piernas descaradamente abiertas. Hermosa guerrera dispuesta a la batalla, con los ojos chispeantes y la piel hambrienta de mis caricias. Con todas tus ganas brillando en la mirada.

Y, recordando, puedo recrear perfectamente en mis dedos y en mi sexo, la sensación morbosa de moldearte lentamente con mis manos, mientras en mi boca persiste el sabor del vino tinto que compartimos. Dejaste que mis dedos te recorrieran entera, presionando aquí, acariciándote allá... Sé que escuchabas atenta mi respiración, lo sé, lo percibía en tu excitación... Podía sentir el olor y los colores que resaltaba el suntuoso aceite brillando sobre tu piel blanca cuando dejaba que resbalara, cayendo suavemente, deslizándose sobre todo tu cuerpo, como la lluvia fresca cae sobre una tierra seca que la recibe desprendiendo sus aromas más sensuales. Fuera caía la tarde, pero nosotros no teníamos prisa. La luz del sol iluminaba con su color especial nuestro acto. Mientras, en el salón, recuerdo que sonaba la música de un piano, suave, lenta y cadenciosa como suelen ser las miradas de los amantes. 
Cogí la sal, y la fui esparciendo por tu cuerpo. Los granos iban cayendo como gemas maravillosas, adornando tu piel sudada y solo sentía ganas de lamerte y degustar en la punta de la lengua ese sabor que me recordaba al mar del último verano. Aquellos baños a la luz de la luna, los dos desnudos y solos en la cala. Tu piel brillando fresca y sensual al salir del agua, orgullosa de que te estuviera mirando deseoso de beber las gotas que caían de tu sexo húmedo cuando te acercabas a mi, tentadora...

Y fue entonces cuando me cogiste de la mano, embadurnada de harina y te la llevaste a tu pecho, mirándome a los ojos... y en ese justo instante, me he despertado.
No estás en la cama, pero oigo como corre el agua en la ducha. Siento la boca seca. Aún medio dormido, me levanto con toda la excitación de mi cuerpo por delante y entro en la cocina directo hasta la nevera. Me he bebido media botella de agua fresca antes de parar... me he dado cuenta de que ya no se oye la ducha. Ahora escucho tu voz cantando y mientras, asombrado, me giro lentamente para observar lo que me ha parecido ver por el rabillo del ojo al entrar.

Me temo que nos va a llevar bastante tiempo arreglar el desastre de cocina que me rodea. El suelo, las paredes llenas de harina, aceite por la mesa, puñados de sal, los cacharros por el suelo...
Escucho tus pasos al acercarte y te veo sonreír desde la puerta de la cocina.
-¿Bueno, luego me enseñarás a hacer pan? - me preguntas, sonriendo divertida, vestida solamente con tu albornoz blanco.

Y, a mi, me da la risa...


Versión larga del Microcuento presentado al concurso Relatos Brevísimos Mandarín [ Web ]

Mil gracias a @TeresaOxxxOM por sus oportunas apreciaciones... sin ellas no hubiera salido un pan tan sabroso.

lunes, 10 de junio de 2013

Deslumbramiento (m)

* Pérdida momentánea de la vista producida por un exceso brusco y repentino de luz.
* Obnubilación del entendimiento que provoca la fascinación por alguna cosa.

Al salir del patio, una explosión repentina de luz me dejó ciego durante unos instantes. Tenía que haberme acordado de coger las gafas de sol, porque siempre me pasa lo mismo. Fue en ese mismo instante cuando la anciana quiso entrar, no la vi y tropezamos los dos en el quicio de la puerta.

- Perdón - le dije - no la he visto. Me ha deslumbrado el sol al salir de la sombra a la luz.
- No se preocupe joven, a mi me pasa lo mismo cada vez que salgo por las mañanas - me contestó la anciana. Esta Vd. pálido, ¿se encuentra bien? - me preguntó atenta.

Bien, lo que se dice bien, no estaba, claro. No podía estarlo. Era imposible estar bien cuando el corazón todavía me latía a doscientos, tenía las manos sudadas y una más que considerable erección abultando mis pantalones mucho más allá de lo recomendable... Con razón la abuelita se había preocupado por mi salud, al verme salir de su patio. Supongo que mi cara sería el fiel reflejo de la confusión en la que se encontraba mi cerebro. Además del brusco paso de la penumbra del patio a la luz de la calle, creo que también influyó en mi mala cara el efecto del calor. Un calor interno sofocante, mucho más intenso que la alta temperatura en un día de Julio.Necesitaba una ducha. Pero antes que la ducha, necesitaba encontrar un sitio tranquilo y pensar. No era normal, esto que me (nos) estaba pasando, no era normal.

"Por favor dímelo", solo tres palabras. Tres sencillas palabras que habían desatado la locura, a través del teléfono. Todo había empezado unos quince minutos antes. La luz roja parpadeando y el circulito verde...mensaje. Una sonrisa asomando a mi rostro al ver tu Chat en negrita.
- ¡¡¡Buenos días corazón!!!
- Buenos días ;)
- Huelo tu pereza, desde aquí... ¿Has descansado? (algo mas?)
- Pereza....hoy ese es mi nombre
- Dulce y suave como tus labios. A pesar de no pintártelos, me encantaría quitarte ese brillo sutil... ¡A besos!
- Brillo sí me doy.....
- Mmm que tentación de buena mañana. Me encantan los que dicen que son permanentes, es mentira... No resisten un buen cuerpo a cuerpo, o un apasionado boca a boca. Suave, pero intenso, un juego de lenguas y pasión, de los que aceleran la respiración y hacen que te quieras pegar al cuerpo del otro, que no sepas que hacer con las manos (¡o si!) y de repente te separas y me quedo mirándote y empezamos otra vez...
- Bésame
- Te estoy besando...te miro a los ojos y veo tus ganas, siento tu cuerpo pegado al mío y te beso despacio al principio. De repente una lengua me pide un poco más y entro con mi lengua buscando la tuya. Las salivas se confunden, los cuerpos se entrelazan, me esperas con el alma abierta de par en par, deseando recibirme dentro de tu boca, arroparme con tu lengua y con todo tu cuerpo. Quieres fundir tu deseo con el mío, tu piel con mi piel, tu aliento con el mío y que sea solo uno.
- Una mano en tu nuca, la otra en tu cadera, no quiero separarme de ti. Ya no te queda brillo en los labios, pero ahora es cuando empiezo a notar ese sabor tan especial a deseo... mi pierna que busca separar las tuyas, que encuentra el camino hacia arriba, hacia tu pasión. Me tienes cogida la cabeza con las dos manos y tu lengua se ha multiplicado, tiene vida propia y reclama, urgente, una ración doble de pasión... respirar es innecesario. Absorbemos el aire por la piel excitada, con todos los poros abiertos. Y de repente...
Mi mano aparta el pelo de tu cuello y mis dientes no tienen otra misión que morder tu carne dulce y ardiente. Luego la lengua calma el sabor del mordisco y va bajando, lamiendo el sudor de tu piel...
- Yo quiero todo eso. ¡Y lo quiero ahora!
- ¿Solo eso?... Eso, es solo el principio!
- Pero es todo tuyo y lo sabes. Ahora mismo me imagino esa sonrisilla... Y se me eriza la piel.
- Si supieras lo que me apetece ahora....
- ¿No lo se ya?
- Siiiiiiiiiii
- Pues a mi también. ¿Tenemos puntillas? ¿O un tirante que apartar? ¿O nada?
- Nada

De repente, noto como la temperatura ha subido varios grados... Y, sin embargo, un escalofrío me ha recorrido la espalda... y tengo una urgencia:
- Quiero verte.
- ¿Y qué es, exactamente, lo que quieres ver?
- ¡Sorpréndeme!
- No, quiero que pidas
- ...Que supliques, que me adores, que te mueras por mi... Ja,ja,ja... Te quiero toda, pero para empezar: Un trozo de tu costado, desde tu pecho hasta la cadera, justo ahí donde dejaría caer una lluvia de besos...para empezar
Pling. Aviso. Y una foto donde puedo ver su hermoso costado, desde el pecho derecho hasta más abajo de la cadera, aparece en la pantalla.
- ¿Te ha gustado lo que has visto? ... Pues pide más
- Creo que voy a tener que buscar una esquina donde sople un poco más de aire, esta empezando a hacer demasiado calor. Date la vuelta, por favor, quiero ver tu espalda. ¡Toda!
Otra vibración: otra foto. Había decidido, prudentemente, quedarme cerca de un árbol. Su sombra me tapaba la luz y podía apreciar en su desnudez la espada que me ofrecía. Entera, toda. Hasta su precioso culo.
- ¡Cuanto trabajo cielo! Y que agradable... y ahora tu cara, quiero verte la cara y tu sonrisa. 

La foto de tu alma ya la llevo en el corazón. Y en otra parte algo abultada de mi cuerpo.
La cara de S. con apariencia de no haber dormido mucho, pero a la vez con una luz traviesa en la mirada, me contemplaba desde la pantalla a los tres segundos.
- Este si que es un comienzo de semana especial. Muy especial. Me gusta tu mirada... ¡Y todo lo demás! Hay una pequeña marca de la ropa interior, justo debajo de tu pecho... Me perdería por esos surcos con mi lengua, muy muy despacio, hasta que no pudieras aguantarte más...
- Voy a ir tarde a trabajar pero necesito......
- Dime, que necesitas...
- Necesito placer.

Un escalofrío recorre en ese instante mi espalda. Pero esperaba esa respuesta y estaba preparado...
- ¿Necesitas, ahora que tengo toda tu piel a mi merced, sentir como cojo uno de tus pechos con mi mano? ¿Como aproximo lentamente mi lengua sin dejar de mirarte a los ojos, a ese pezón que esta esperándome? ¿Necesitas que te diga que te acaricies lentamente el estómago, que vayas bajando despacio, buscando la humedad de tu sexo? ¿Es eso lo que necesitas?
- Si. Lo necesito, ahora. Ya.
- Desnuda bajo las sabanas, son mis manos las que te tocan, mis labios los que te chupan y mi boca la que te muerde los pezones. Mis dedos, los que ya han entrado dentro de tu sexo húmedo. Ávido de placer, pero es tu espalda la que se arquea, la que se prepara para recibirme dentro, duro y dulce,
- Por favor dímelo, susúrramelo, necesito oírtelo decir... Llámame.

Eso si que no me lo esperaba. Esa petición urgente y apresurada. Pero no me lo pensé dos veces y marqué su número. No lo dejó sonar ni una vez, sabía que yo también deseaba llamarla. Al otro lado de la linea, su voz jadeaba, parecía muy excitada.
- Necesito que me lo digas al oído, no quiero, no puedo escribir más. He dejado el teléfono al lado de la almohada y quiero que me folles con tu voz. Necesito sentir tus manos recorriendo mi cuerpo, necesito que muerdas mis pezones mientras yo me toco. Estoy muy mojada ¿sabes? Sola, desnuda y mojada. ¿Que piensas hacer...? ¿Vas a darme ese placer?
- Te diré lo que voy a darte. Quiero que cierres tus ojos y que solo escuches mi voz. Que sientas que tus manos son las mías. Soy yo quien está cogiendo tu pecho. Es mi mano la que lo aprieta fuerte. Mi lengua la que sube por él, trepa buscando ese pezón excitado y duro, mi boca la que lo chupa y mis dientes los que lo muerden. Despacio, pero no flojo.
Mientras, mi otra mano esta buscando tu sexo y ya lo tiene a su merced, abre las piernas que tengo ganas de hundir mis dedos, despacio, pero muy dentro de ti. Me encanta el sabor de tu sexo cuando estas excitada. Y encontrar tu clítoris y jugar con él. Siempre mirándote a los ojos. Viendo como te vas dejando llevar por mis manos.

Mientras hablaba concentrado en las imágenes, en mitad de la calle, del tráfico, del ruido, buscaba un rincón donde poderme meter. Un sitio en el que refugiarme para seguir a su lado, para no perderme detalle de cada uno de sus deseos, de sus gemidos, para lograr llevarla al orgasmo al otro lado de la línea. Miraba nervioso, buscando un refugio adecuado, cuando vi aquél enorme portalón abierto. Era un edificio antiguo y la sombra fresca del interior parecía un bálsamo para mi excitación. Miré hacia el interior, pero no había nadie. Entré rápidamente y me aproveché del rincón que se formaba entre un enorme arcón y la puerta de madera labrada que daba a la calle, lo que me permitía ver si alguien entraba o salía y no ser visto en un primer momento. Entorné un poco más la puerta y la penumbra se apoderó del patio...y justo en ese momento....

- Tócate. ¿Donde estás? Quiero que te toques, que pienses que soy mis manos las que están cogiendo muy fuerte tu polla. Que es mi boca la que está chupándola, que es mi lengua la que juega con ella, que son mis dientes las que la muerden fuerte. Que dura la noto. La quiero dura para que me la metas toda dentro...la quiero toda dentro de mi. Que me llene, que complete ese hueco que tengo, que me folle despacio, pero hasta el fondo...quiero que te toques conmigo. Dime ¿Donde estas?
- acabo de entrar en un patio que estaba abierto, es fresco y está en penumbra, pero si sigo tocándome no voy a poder salir de él. ¿Notas como la tengo de dura? ¿Sabes como me has puesto?, ¿no me notas enorme dentro de ti?.

Unos gemidos entrecortados y unos pequeños gritos de placer al otro lado del altavoz me indican que S. esta teniendo un orgasmo. Su respiración entrecortada, sus gemidos...los tengo tan cerca que la excitación de mi polla empieza a ser terriblemente peligrosa, si la rozo un segundo más organizaré un gran desastre. Siento como, al otro lado de la línea, su respiración empieza a calmarse... y en ese momento apareció la anciana. Justo en el momento en el que me disponía a salir para que me diera un poco el aire y notando los jadeos de S. al otro lado, me tropecé con la señora cuando ella quería entrar en su portal.
- Perdón - le dije - no la he visto. Me ha deslumbrado el sol al salir de la sombra a la luz.
- No se preocupe joven, a mi me pasa lo mismo cada vez que salgo por las mañanas - me contestó la anciana. Esta Vd. pálido, ¿se encuentra bien? - me preguntó atenta.
...
..
.
Como podía contarle que tenía el cerebro partido en mil trozos, el corazón latiendo a doscientos y un bulto mucho más grande de lo normal entre las piernas...¿como?... Y entonces, sin avisar me dio la risa, esa risa floja que se adueña de tu cuerpo, y S. se contagió.
- ¿Que te sucede? ¿Porque te ríes? - me preguntó.

Con lágrimas en los ojos, consigo alejarme lo suficiente del patio para poder explicarle la cara que ha puesto la anciana cuando me ha visto salir, mientras ella seguía gimiendo en mi oído. No puedo parar de reír, y contagio esa alegría a S. que empieza a troncharse al otro lado de la línea. Me la imagino, desnuda bajo las sábanas, todavía mojada y con todos los poros de su piel abiertos, riendo a gusto, satisfecha después del orgasmo.

Y me siento bien, muy bien. Me encanta oír su risa y reírme junto a ella...
- ¿Sabes?, Me encantan estas locuras - me dice S.
- ¿Que seria de nosotros, sin esos gramos de locura? ¡Bendita locura. Siempre!
- ¿No estamos locos verdad?
- Lo justo, solo lo justo, para poder seguir...
- Sé que estos momentos terminarán cualquier día pero mientras tanto me encanta disfrutar de ellos, quiero hacerlo, sin dejar pasar ni uno.
- Disfrutemos pues... Volemos en ese avión tan querido, por encima del desierto y las dificultades, escuchando el viento... Buscando nuestro sitio, mas allá del mar. No importa el tiempo ni la distancia...
- Que así sea
- ¡Por cierto, te he dejado una canción en tu buzón!
- No se que sucede, me ha debido de picar algo porque quiero más, no me he levantado todavía......¿Qué me pasa hoy?, me comenta S. y me la imagino con un mohín gracioso en su cara.
- Algún bicho malo habrá sido - le contesto. Venga perezosa que he de ser malo ahora, ¡arriba! Tengo que colgar, me están esperando y no puedo llegar mucho mas tarde. Un último beso, tu a la ducha y yo a tomarme un algo bien frió en el primer bar que encuentre, no puedo llegar de esta manera a la reunión.
- Un beso dulce mi amor. ¡Gracias por regalarme este despertar tan especial.
- Dos besos. Como siempre, el placer ha sido compartido. ¡Que no te quepa la menor duda¡
El teléfono casi sin batería, una reunión a la que llego tarde, pero mi sonrisa de oreja a oreja le consigue sacar nuevos colores a esta mañana. Todo lo demás ya importa poco...


Cuento escrito a cuatro manos y muchas risas, con Encarna Viva .

Foto vía daxxxx Posted by lovely-hardride

domingo, 23 de septiembre de 2012

Baño.

Me ha costado un poco, ya que no conozco la casa y el hecho de que aceptaras mi invitación he de confesar, me pilló por sorpresa. Tantas conversaciones, tanto mails, y aquel día cuando te lancé el órdago de ir a tu casa, me sorprendió que aceptaras tan rápido. Pero ya lo tengo todo preparado. El agua no esta demasiado caliente, pero si lo suficiente como para que al entrar, sientas como todo lo malo que llevas adherido a la piel, todas la batallas perdidas, todos los disgustos y las penas, se deshacen por arte de magia.

No te he dejado entrar en el baño para ayudarme, y por eso me ha costado, pero al final he encontrado las velas y al fondo de un cajón (por cierto, luego me cuentas que es "eso") he encontrado un poco de sales minerales para dar un toque de olor. El baño esta caliente, para que no tengas frío y solo me queda cogerte de la mano y llevarte desde tu habitación hasta allí. Veo que has sido una buena chica y me has obedecido, te has desnudado y te has puesto la bata, pero aun así te pongo una venda en los ojos, quiero que abras unos sentidos y que cierres otros. Quiero que juegues con los aromas y los sonidos, te olvides de la vista y dejes libre tu imaginación.

Tu pelo, recogido en un moño muy gracioso, rebela tu cuello... pero ...ejem. No nos distraigamos que ya estamos casi.
-Uf. Que calor -me dices.
+Si, es necesario que abras todos los poros de la piel -te explico- para dejar salir todo lo malo que se te ha ido pegando como una costra. Ahora, te voy a quitar la bata. Me dejas?
-Si. Contestas bajito, todavía pudorosa, a pesar de haber aceptado las reglas de mi juego.
"Déjate llevar", te propuse. "Hasta donde me lleves", me contestaste tu, sonriendo.

Y aquí estamos. Suelto el cinturón de la bata y la dejo resbalar lentamente, sabes que estoy detrás de ti, y cuando ha caído del todo, giras levemente la cabeza y me sonríes. Yo te cojo de la mano, me la aprietas fuerte y desnuda en cuerpo y alma, me dejas que te ayude a entrar en la bañera.
Hay tantas cosas encerradas en esa media sonrisa que no hace falta explicar... Confianza, esperanza, sueños, cariño, tu deseo de ofrecerte desnuda y a la vez tu suplica muda para que abrace a la niña que todavía vive dentro de ti, y que tan indefensa está, a veces.

Te cojo de la mano, y te ayudo a entrar en el agua caliente.
-Uf!!! Esta quemando.
+Tranquila, enseguida pasará. Déjame que te ayude.
-Ay, Uy, uf! Exclamas mientras te ayudo a tumbarte en el agua, poco a poco.

Una vez dentro de la bañera, y al ir a quitarte le venda, me sorprendes:
-Déjala puesta. Quiero sentir a través de la piel... Me dices... quiero sentir.

No puedes verla, pero una gran sonrisa ilumina mi cara. Da igual la velas, lo importante es que has aceptado el juego y que ahora, dentro del agua, te relajas y apoyas la cabeza hacia detrás... escuchando los pequeños chapoteos de la esponja empapada. Cojo agua y te la dejo caer por los hombros y el tiempo se detiene, las prisas, las dudas, los problemas, se van disolviendo poco a poco en ese baño fragante y caliente. Estamos en silencio, no hace falta nada mas, yo tampoco espero nada mas, pero de nuevo vuelves a sorprenderme...

-Empiezo a tener frío. Entras y me abrazas? Me propones...
Sinceramente, no me lo esperaba. Ya es de por si un enorme placer el que hayas confiado en mi, para ayudarte. Pero esto...
-Ven. Me dices. Extendiendo tu mano. Necesito que me abraces. Ponte detrás, la bañera es grande, cabemos los dos. Abrazame. Hoy lo necesito.

La verdad es que no me lo pienso dos veces, y me quito rápido la ropa, y con tu ayuda, me meto en la bañera. Me sorprende la agilidad con la que te acoplas y te recuestas encima de mi pecho. Coges mis manos y me ayudas a vencer mi timidez abrazando tu pecho y tu estómago. Con la venda aún puesta, me susurras: 
- Cuéntame un sueño bonito"...
Y pienso que es en estos momentos, donde se esconde la verdadera felicidad...
+El sueño es estar aquí, contigo, ahora. Ahora hazte hacia delante, que te frote la espalda...

Tu media sonrisa, me dice que estas a gusto.
Y entonces yo también soy feliz.

jueves, 31 de mayo de 2012

Sueño...

- Se me cierran los ojos...voy a soñar(te)...
+ Descansa y mañana me cuentas tus sueños.

.../...
- Buenos días cielo! Recuerdo un bosque y una playa...el resto lo tendremos que pintar...
+ Preparada para ello
- Ja,ja,ja...así me gusta! Cogerte de mi mano y ...a volar...
+ Lejos
- Tan lejos como puedas ser capaz de soñar, sin nadie conocido y solos...con mucho tiempo, poco equipaje (ya llevamos demasiadas penas en el corazón, que hay que descargar), y muchas ganas de conocer y explorar. Los ojos de la niña curiosa que eres, las manos ofreciendo, la piel expectante...y muchos kilómetros por delante!
+ Cierro los ojos y......
- Despegamos...veo colores distintos y paisajes nuevos. Pero sobre todo, veo en tus ojos el brillo de la ilusión, aquella expectación del primer beso, de la mano en tu cintura, de la playa tan larga como todo lo que quiero preguntarte...mis ganas de aprenderte de memoria, el quitarnos el reloj, la copa de vino al atardecer.

.../...
- Esto tengo que juntarlo, se llamará Sueño!
+ Me encanta!
- Un pequeño homenaje a la gran exploradora que hay en ti. Este sueño es todo tuyo!

Soñar es una obligación. 
Soñarte es mucho más que eso...


lunes, 7 de mayo de 2012

Noche de luna Llena.

Este relato fue publicado originalmente, en una noche de Luna muy llena, en mi tumblr: ver.
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Noche de luna Llena.


Esta noche es especial. No solo hay luna llena, sino que esa luna esta mucho más cerca esta noche que ninguna otra noche del año...y eso nos afecta a todos, #alotroladodelespejo podemos notar como afecta a mucha gente el poderoso influjo de esa luna llena tan enorme.

Hacía mucho que no pasaba por este espejo, una pareja normal, con niños. Llevan muchos años ya juntos y la rutina se ha instalado a dormir en su cama, justo en el medio de los dos. Puedo apreciar las arrugas de ella y la barba que él se ha dejado, no por descuido, sino por cambiar algo su aspecto.
Pero esta noche es especial, lo he notado en cuanto he visto la luz en el baño. Ella ha preparado "el vestido negro" uno que a ella, creo, le parece especial. No tiene nada del otro mundo, negro, un poco escotado por delante y mucho por detrás, una buena tela, falda por debajo de la rodilla, con un estratégico corte...uno de esos integrantes imprescindibles de cualquier fondo de armario, que consigue que ella se sienta guapa.

Pero no solo era el vestido que la esperaba encima de la cama, al fondo...ella se estaba maquillando, algo poco usual. Colorete, sombra de ojos discreta, un poco de color en los labios...y sonreía. No solo había una hermosa sonrisa en sus labios, sus ojos estaban brillantes. Contenta, parecía feliz y estaba completamente desnuda...  No era habitual, siempre tan recatada...me ha llamado la atención y claro...me he parado #alotroladodelespejo.

Al poco he visto aparecer, por detrás del marco de la puerta, una sombra. Una manga de camisa, un brazo de hombre. Ella se ha girado ligeramente, pero nada más...esta justo delante del espejo, lo tapa completamente y solo puedo distinguir una sombra que se le acerca por detrás. Ella ha dejado las manos encima del lavabo, todavía sostiene el lápiz de labios. Pero está mirando fijamente el espejo, tiene la piel erizada, espera. El hombre parece que se ha situado justo detrás de ella que se ha incorporado ligeramente, separando un poco las piernas, pero quieta, expectante. Él no la está tocando, al menos por lo que yo puedo ver. Creo que le esta hablando, solo puedo imaginarlo, no lo veo bien...solo tengo ojos para observarla a ella, espléndidamente desnuda de píe frente al espejo e imaginar lo que él le está diciendo. Veo sus labios, entreabiertos, húmedos y el brillo de su mirada.
Ella no ha echo ningún gesto extraño. Más bien, parece que lo estaba esperando...quizá por eso estaba desnuda. Al situarse detrás de ella y acercarse lo suficiente a su oído, le ha empezado a hablar... imagino que despacio, suave, susurrando. Deja que su voz vaya calando como un perfume en los oídos de ella, que se expanda por su piel, que la acaricie. No son sus manos, el sabe que no hace falta tocarla aún, porque ella así lo desea.

Todo su cuerpo se está poniendo en tensión. Sus pezones, como pregoneros de su excitación se han puesto duros, desafiantes. El ha sabido darse cuenta de cual era el momento adecuado, ha tenido paciencia y ha sabido ver que esa es la señal. Imagino que sigue susurrándole al oído, pero le ha apartado un poco el pelo, lo justo para hundir la cara en su cuello. Lo imagino mordiendo suavemente, pero con firmeza, esa piel. Ella a su vez, cede y arquea ligeramente su espalda, ofreciéndose al mordisco. Entonces es cuando las manos de él aparecen lentamente por su costado y se deslizan suaves, lentas en direcciones opuestas. Una hacia arriba, la otra hacia abajo, buscando su vientre.

Ella ha empezado a respirar mas deprisa, su pecho sube y baja acelerado. Deja caer totalmente su cabeza sobre el hombro de él, mientras aprieta su culo hacia detrás. La mano que antes estaba sobre su vientre, ha desaparecido, se ha sumergido más abajo buscando su sexo. La boca abierta, su respiración cada vez más acelerada, sus movimientos cada vez mas rápidos...y viéndola, casi puedo imaginar el gemido que se escapa de su boca recién pintada cuando el espasmo de placer se hace tan evidente que la convierte a mis ojos. Se transforma de hermosa diosa, desnuda y poderosa, en una mujer, pequeña, menuda y frágil. Tiembla, y es él quien la sujeta, quien mantiene abrazado su cuerpo cuando el orgasmo eriza hasta el ultimo poro de su piel.

Segundos que se hacen eternos...y ella que los prolonga. Está a gusto así, creo que se quedaría toda la vida abrazada de esa manera tan especial. La respiración que vuelve a hacerse más pausada, la cabeza que lentamente se incorpora mirando fijamente al espejo. Los ojos que, por fin, se abren. Esa sonrisa luminosa que aflora a sus labios...la mano de él que vuelve a emerger de sus profundidades y desaparece...ese pequeño gesto cariñoso: un beso en el cuello, leve y ligero.

Se ha quedado otra vez sola en el baño, con la cabeza baja y tarda una eternidad en recobrar la serenidad, de vez en cuando pequeños espasmos recorren todavía su piel. Al cabo de unos minutos, levanta la cabeza, se arregla el pelo y vuelve a mirar fijamente al espejo. Solo entonces se da cuenta de que el lápiz de labios se le ha caído de la mano y ha rodado hasta el fondo de la pila. Lo recoge y se ríe. Cuando termina de pintarse...los ojos le brillan, sabía que esta noche podía ser especial. El espejo le devuelve una sonrisa plena y feliz, mientras al fondo por la ventana, una hermosa y enorme luna llena inunda de luz la habitación.

Lo que veo está en tus ojos

Foto Vía: Todo lo que veo está en tus ojos

martes, 24 de abril de 2012

Historia de una mirada y una estrella. (Nora y un servidor)

Me encantan las historias escritas a cuatro manos. Una idea cazada al vuelo deviene, por obra y gracia de la inspiración, la distancia y el cariño de otra persona, en algo mucho más grande y hermoso.Hoy he podido participar en otro ejemplo. 

Todo empezó cuando colgué este Microcuento en Tumblr.

Paso de peatones.


Freno, y me miras sorprendida por debajo de las Rayban, estas sola esperando pasar.
Te sujetas el bolso, me sonríes y haces un leve gesto con tu cabeza, agradecida. Y solo entonces, comienzas a pasar despacio por delante, sabiéndome concentrado en tu forma de caminar. Sientes que llevas bien afilados los tacones y que mi mirada se ha perdida entre los rizos que, rebeldes, escapan de tu moño y caen por tu nuca. Notas como se esta removiendo con tu falda, el aire caliente de primavera que nos envuelve.

Al llegar al otro lado, después de quince segundos eternos, sabes que estoy perdido, repasando tu figura de arriba abajo y por eso te paras, para que pueda sufrir a gusto. Pero no te giras, eso jamás!
Con una estudiada indiferencia, y una sonrisa luminosa, comienzas a andar...mientras yo, prendido de tus andares, escucho como suenan, a lo lejos, las bocinas de los demás conductores...
Impacientes!

Y, al cabo de unas horas, Nora nos obsequia con su continuación...su punto de vista.

Me regaló una estrella.


Paseaba tranquila y despreocupada ahora que ya había pasado la tormenta.
El día había pasado por fin del gris lluvioso a la luz de primavera. Que caprichosos eran siempre los abriles, cambiantes y juguetones te sorprendían siempre. El sol empezaba a dar calor al fin, aunque una suave y fresca brisa seguía recordándole que estos abriles no son de fiar.

Hurgó en el fondo del bolso y encontró lo que buscaba. Con un gesto sencillo retorció sus rizos, los atravesó con aquel lápiz y su pelo quedo recogido, amenazando con desprenderse en cualquier momento. Quería sentir los rayos en su nuca mezclados con el leve soplido que llegaba del norte.
Se detuvo en aquel paso de cebra. Siempre lo hacía, no confiaba en la buena intención de aquellos que parecen medir su valía por su capacidad con el acelerador y su falta de educación. Aquel coche freno despacio y tras los cristales una sonrisa le indicó que podía pasar. Correspondió con un gesto de agradecimiento y otra sonrisa. 

Avanzaba con paso firme en sus tacones y entonces lo sintió... ese escalofrío que recorría ascendente su espalda, ese que solo una mirada provoca, ese que acelera el pulso...
"No aceleres, sigue a este ritmo y disfruta, no te gires" se dijo a si misma.

Lenta, segura, consciente de la mirada que la hacía crecerse, respirando profundo para paladear ese ascender, sentir como subía por sus piernas, frenaba un poco y avanzaba por su espalda hasta llegar a su nuca, bordeándola suavemente. Sintió el pinchazo, esa descarga que lo eriza todo y sonrió girando levemente la cabeza sin mirar atrás.

Las bocinas la sacaron de sus ensimismamiento, volvió a pisar la tierra y presurosa se acercó a un escaparate cercano. El reflejo no mentía, ahí estaba. Hay miradas, solo unas pocas, que dejan la marca de una estrella en quien sabe sentirlas.


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Mil gracias Nora (paseandodescalza) por hacer de un simple microcuento....toda una aventura compartida. ¡Nunca dejes de seguir tus sueños!

Nota a 20/09/2014, para no olvidar... :
el resto de mi vida empezó con este pequeño e inocente juego. A toro pasado, recuerdo este punto como de inflexión en mi vida. ¡Gracias Nora!

Comentarios:

irene_em dijo

Sublime, felicidades a los dos!!

sábado, 14 de enero de 2012

Sueños...o pesadillas?

Hay un problema con los sueños que todos soñamos, y es la mínima, pero importante posibilidad de que se cumplan. Se supone que todo ser (más o menos) humano sueña. Cada uno de nosotros tenemos esa esperanza, esa ilusión plasmada en frágiles retazos de algo que remotamente nos parece recordar que hemos vivido en el mundo de los sueños.

Los científicos afirman que soñamos, nosotros humanos, casi nunca nos acordamos de haber soñado. Como mucho nos queda una sensación, como el aroma a humo que queda después de apagar una hoguera. Ese mundo que solo aparece cuando no somos conscientes de nosotros mismos, de nuestra propia identidad y por lo tanto: libres para inventar, crear o imaginar todo lo que (de verdad?) queremos hacer, ver, poseer...ese mundo es un mundo traicionero.

No podemos estar seguros de lo que ocurre en él. Y no es afán de controlarlo todo (la inseguridad, el miedo a lo desconocido), no. Es que, por lo menos a mi me pasa, la mayor parte de las veces somos incapaces de saber como acaba el sueño, como acaba mi aventura, el viaje, el sabor de los labios de esa mujer...etc. Y ahí, en ese desconocimiento, es donde nace la tragedia. Ese punto donde se unen sueños y destino: cuando, por alguna inexplicable razón, crees que uno de tus sueños, se cumple.
Ese punto, creo yo, ha de estar maldito por necesidad. No se pueden juntar el pasado, el presente y el futuro. No se pueden encontrar el mundo de los sueños, con la realidad. Se distorsiona el espacio tiempo, y las consecuencias pueden ser muy malas.

¿Cuanta gente que ha soñado con que le tocase la lotería, ha acabado, al cabo de un tiempo, siendo más pobre y más infeliz que antes de que le tocase?

¿Cuanta gente no ha soñado con liarse con esta o este, y al final de la movida ha terminado perdiendo, no solo lo que antes consideraba que no valía nada, sino a es persona soñada, y se ha encontrado más solo que la una?

Cuidado, que no se me malinterprete: me declaro soñador profesional! Y soy de los que piensa que sin los sueños, nuestra triste existencia sería insoportable. Forma parte del alma del ser humano el cagarla con todas las de la ley. Una de mis palabras es: "entropía" la cual (creo) debería de ser incluida, como la fuerza de la gravedad, como una de las fuerzas fundamentales del universo.
Pero no esta en nuestras manos controlar los sueños, quizá por eso no se nos permite, casi nunca, llegar al final de los mismos y ver el cartelito: "the end".

Pero tampoco podemos dejar de soñar. Nos vemos condenados a la esperanza de los sueños, que lleva unida el miedo a que se cumplan...ironías de la vida. ¿Y por qué me ha dado por ahí?. Sencillamente porqué he soñado algo muy bonito, absolutamente fantástico, que quizá algún día cuente en un cuento...pero del que me tendré que inventar el final. Y porque, creo que por el esfuerzo que he hecho intentando acordarme, me duele mucho la cabeza.

No se puede desayunar caviar todos los días, al final, nos acostumbramos a lo extraordinario y entonces ni cumplir un sueño logra sorprendernos.