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viernes, 21 de noviembre de 2014

Cruzando las piernas

"Cuando veas a una mujer leyendo abstraída y observes cómo se muerde los labios, cruza y aprieta sus piernas, se revuelve inquieta en su asiento o respira de forma agitada... seguro que su imaginación, sus sueños más húmedos y secretos, están volando directamente hacia su clítoris, excitándolo y haciendo que pueda llegar a tener un orgasmo, sin que nadie la toque"

Y tras decirme esto muy seria, mi amiga Sofía: una pelirroja despampanante de las que hacen que vuelvas la cabeza cuando pasan a tu lado, dejó su cerveza suavemente en la mesa, cruzó sus larguísimas piernas y me sonrió dulcemente.
- Tú eres un chico observador, de los que seguro, se dan cuenta de eso... - Me dijo guiñando un ojo.

Sus palabras resuenan ahora en mis oídos en este vagón, casi vacío, de un tren nocturno que me lleva de vuelta tras un agotador día de trabajo, porque, casualmente, dos filas de asientos por delante, frente a mí, hay una mujer que me las ha recordado... Alta, pelirroja y muy atractiva. Lleva un vestido azul oscuro, abotonado por delante y el pelo recogido en una coleta alta. Desde que el tren se ha puesto en marcha no ha dejado de mirar su móvil... y no ha parado de sonreír... Quizá haya sido ese gesto casi imperceptible de frotarse una pierna contra la otra lentamente, lo que ha llamado mi atención. Desde donde estoy puedo oír el suave crepitar de sus medias de rejilla y el roce que produce la tela contra su cuerpo al moverse inquieta y me he puesto a fantasear sobre lo que podría estar leyendo, al recordar las palabras de Sofía...

¿Con quién estaría hablando?, ¿Qué o quién le esta haciendo sonreír? Parece una conversación íntima... Una luz especial brilla en su rostro y cambia de postura en el asiento: jugando con su pelo, cerrando los ojos... Todos estos indicadores han disparado mi imaginación... ¿Qué podría decirle a una mujer como ella, para lograr iluminar su cara con esa alegría tan particular?... ¿Quizá podría empezar alabando su vestido?... 

El ruido monótono del tren, mi cansancio, me colocan en un estado mental idóneo para dejarme llevar por las alas de la fantasía. Cierro los ojos y la imagino leyendo y contestándome:
- ¿Sabes que me ha gustado ese vestido que llevas puesto? ¿Que no te he quitado ojo desde que has subido al tren? Abotonado por delante, que siempre implica mucho peligro, con ese tejido tan fresco y ligero... Nunca sabes si un botón más o menos es casualidad o una trampa. Quizá haya botones que no se abrochan adrede, y en un falso movimiento puede que dejen al descubierto algo inoportuno. A lo mejor un poco más de ese escote tan apetecible.
- Esas sombras casuales e inocentes... ¡O no! - imagino que contestas, mientras veo, desde mi asiento, como introduces la mano en tu escote y acaricias lentamente esa piel tan suave, desde tu pecho hasta el hombro. Gracias a ese movimiento puedo ver el color azul oscuro del tirante de tu sujetador.
- El vértigo de un calado, un inocente tirante que se deja ver... - te digo, atrevido.
- Inocente solo cuando no se sabe observado. Hay sombras que tienen vida propia - contestas mientras veo cómo te quitas los zapatos...
- Y sobre todo, la tensión que la gravedad provoca. Dejando ese hueco entre el tirante y la piel. Un espacio delicado y delicioso. Justo los centímetros necesarios para que mi dedo índice no tenga problemas para apartar la fina tira de suave tela, dejando tu hombro al descubierto...
- Irremediablemente el otro tirante debería caer. ¿No? Pero es complicado con el vestido puesto... - apuntas.
- Quizá un botón desabrochado casualmente ayudaría, dejando despejado el camino del deseo. Desde tu cuello a la profundidad de tu escote: el mejor lugar que se me ocurre donde bucear a pulmón...
- Mis pulmones empiezan a coger aire sin mesura, al ritmo de las mariposas que se me han colado dentro. - contestas acariciándote la nuca, jugando con tu pelo. Desde mi asiento observo cómo se acelera tu respiración. - ¿Tan fuerte es tu imaginación que ni siquiera ves mis ojos brillar? ¿Qué harías si te encontraras delante de esas sombras?... ¡Cuéntame! Quiero saber qué harías, o mejor, que me cuentes qué serías capaz de hacer. El viaje es largo, no te preocupes, tenemos tiempo - me provocas sonriendo de lado, mientras observo cómo cruzas las piernas otra vez.
- Imagino que nos encontramos, casualmente, en la plataforma del tren y sin necesidad de hablar, aprovechando el estrecho pasillo, mi mano se cuela intrépida, por debajo de tu pelo acariciando tu cuello y mis labios recorren decididos, el camino sin retorno hacia los tuyos. Fantaseo con que soy capaz de fabricarnos ese instante mágico y eterno, en el que me detengo delante de tus mariposas, las miro despacio a los ojos y te arranco los miedos a besos...
- Menos mal que la pared está cerca...- me dices, esperando más - tus besos consiguen quitarme los miedos y desequilibran mi centro de gravedad. Siento ese olor a deseo, tan característico...
- Tus manos buscan mi cabeza - sigo - Mis labios, bebiéndose tus urgencias. La danza de las lenguas silenciosas, gritando el deseo. Mi cuerpo pegado al tuyo proclama las ganas de explorar, no solo los cajones evidentes, sino hasta el último rincón de tu existencia... - te escribiría mientras te veo revolverte, nerviosa, sobre el asiento mientras me lees - Y tú notas mi urgencia animal a través de la fina tela y levantas una pierna, atrapándome en tu red de piel y saliva. Me pegas a ti, quieres sentir mi peso sobre tu cuerpo, mi calor en tu piel, notar mis manos subiendo lentamente la tela de tu falda, buscando tu calor más húmedo y exigente.
- Es ahora cuando mis dedos se pasean desde tu boca a los botones de tu camisa, quieren empezar a enredarse con el vello de tu pecho - me escribes, visiblemente excitada - te rodeo con mi pierna, decidida a sentir el calor de tu epicentro y mientras ,acelerada, desabrocho esos botones.
- Acaricio tus muslos suaves, pregoneros de la dulzura de tu sexo. Aparto, delicado, la tela mojada de tu ropa interior y rozo, con mis dedos apenas, los labios de tu sur ardiente. Observo tu cara, tienes que tomar aire y puedo percibir como un escalofrío recorre tu espalda. Tengo que cogerte por la cintura cuando empiezo a entrar sin contemplaciones, con mis dedos, dentro de ti...
- Siento mi humedad como un reclamo para tu excitación - escribes mientras veo como juntas tus piernas.
- Abres la boca buscando aire cuando rozo tu botón del placer. Imagino tu clítoris excitado, mientras tus dientes buscan mi cuello para morder. "Cabrón" me susurras al oído mientras me muerdes...
- Flaqueo pero tengo que mover mi cadera para que profundices sin piedad. Me recorre un pinchazo con tu embiste. - escribes visiblemente excitada. Los ojos brillantes, tensa, respirando cada vez más rápido.
- Dentro, fuera... Uno, dos dedos mojados. Completamente empapados por tu excitación, el deseo brilla en tus ojos. Te apartas para que pueda observarte a placer, acomodas el culo contra la pared y abres un poco más las piernas...
- Y yo me derramo esperando que liberes la tensión. ¿A qué esperas? Mis rodillas ya se mueven sin orden. Soy toda tuya.
- Respiras agitada, y te agarras a mi cuando empiezo a acariciar tu clítoris. Lo noto excitado, muy sensible. Con cada caricia se te escapa un gemido... Estás completamente mojada, me faltan manos para satisfacerte. Mantengo el ritmo, mientras te atrapo la pierna libre entre las mías y te acaricio, cada vez mas deprisa... Tus pupilas se dilatan, tu respiración se acelera cada vez más. Los pezones te duelen de soportar tanta excitación...
- Voy a llegar al éxtasis, voy a correrme en tus manos, pero también necesito probarte - me dices mientras tus piernas se encogen involuntariamente - Deseo sentir la mezcla de nuestro sabor.
- Las damas primero - susurro sin dejar de acariciarte - Y muerdo tu cuello y tu oreja. Me gritas: "No pares ahora". El ritmo sostenido, empieza a hacer temblar tus rodillas y los gemidos te nacen de muy adentro. Inclinas la cabeza hacia detrás y sueltas un grito que no has podido contener. Repaso tu cuello con la punta de la lengua, mientras los espasmos de tu orgasmo atrapan mis dedos dentro de tu sexo... Caliente, mojado, suave... Tan suave... cada leve movimiento de mi mano es un escalofrío. Sujetas mi mano para que pare, pero dejándome atrapado para notarme dentro de ti.
- Mis paredes interiores te aprietan - es evidente que casi no puedes escribir - La humedad te permitiría resbalar sin problema mientras mis piernas siguen temblando al ritmo de mi interior. Mi pierna cae y con ella me apoyo para ver el brillo del deseo en tus ojos mientras los espasmos siguen sucediéndose, mientras me corro en tus manos.
- Necesitas unos segundos para recuperar el ritmo de tu respiración. Y cuando al fin me miras saco despacio los dos dedos y lentamente los meto en mi boca saboreándote... ¡Que maravilla!
- ¿Ves?... ahora ya has provocado mi sed. - Me retas, a la vez que te observo como repasas tus propios labios con tu lengua con ese movimiento tan sexy.
- Me encanta provocar... Cosas... - te contesto desafiante.
- No puedo dejar de mirarte mientras me arrodillo despacio delante de ti, observando tus ojo. Abro el cinturón y bajo la cremallera. Acaricio con los labios y con la mano tu sexo, todavía prisionero, notando su tamaño y sus ganas de salir. Me veo reflejada en el lascivo brillo de tus ojos excitados y te susurro, provocadora: "Voy a acercar mi lengua y quiero jugar a moverla en círculos por tu punta, con suavidad. ¿Quieres?" - me preguntas sonriendo con picardía, mientras dejas salir de su prisión a mi sexo duro y expectante.
- Despacio, me encanta... - acierto a decirte, porque es todo un reto mantenerte esa mirada.
- Voy a jugar pasando la lengua sobre esa piel, tan delicada, mientras tú me agarras el pelo para no dejar de mirarnos. Necesito chuparte. - Me vas describiendo lo que piensas hacer, sabedora de que ese juego dialéctico solo hace que aumentar considerablemente mi excitación. Mi polla está dura y desafiante delante de tu boca.
- Ahora soy yo el que necesita apoyarse contra la pared, al notar como tu boca me atrapa sin tener piedad - te digo mientras siento tus dientes, tu lengua, recorriendo mi sexo. Atrapado entre tu lengua y la pared, solo puedo observar como tu boca, comienza a chuparme sin dejar que la lengua se aparte del glande - Estoy a tu merced. Confieso. - te observo mientras escribes y juraría que estás teniendo otro orgasmo... has encogido otra vez las piernas y un escalofrío ha recorrido todo tu cuerpo, supongo que al imaginarte interpretando la escena.
- Me cuesta respirar, me llenas y siento tu deseo, grande y duro, palpitando en el interior de mi boca. Agarro con mi dedo anular y pulgar la base. Aprieto. Y succiono a la vez.
- Recojo tu pelo, lo atrapo en mi mano... Te acaricio la nuca... Noto como me estas devorando y me encanta... Ohhh esa bendita presión.
- Me gusta sentir tu calor, tu dureza en mi boca - escribes sonriendo.
- Estoy tan excitado... - te confieso.
- Tú me tiras del pelo al sentir la presión de mi boca, quieres verme la cara. Quieres observar como te como sin ningún pudor, devorándote entero.
- Estiro de tu pelo. Te miro a los ojos... Y te digo: ¡quiero follarte! Quiero llenarte entera, quiero estar dentro de ti - los dedos vuelan solos en el teclado y noto cómo mi sexo está tan excitado que bastaría un roce para que estallara... el juego está jugando conmigo también...
- Sin embargo yo quiero que te desbordes en mi boca, Te permito cualquier lugar entre mis piernas para tu descarga, tus empujes, tu deseo, pero después. Y mientras empiezo a tocarme el clítoris, sabiéndote a punto, te miro y te pido: Yo te dejo mi boca. Me gustaría sentir como arde mi garganta con todo tu calor.
- Tu deseo me gusta, me excita... Y en el último instante me dejo llevar y vuelves a apoderarte de mí... está bien, me encanta tu boca... - acierto a susurrar casi sin aire.
- Noto tus gemidos. Voy a redoblar mis ataques. Mis mandíbulas ansiosas. Mi mano se mueve girando y mi cabeza sube y baja...
- Tengo todos los gemidos del mundo preparados para ti. Me vuelve loco ese brillo de puro deseo animal en tu mirada... - soy incapaz de hablar, solo puedo agarrar tu pelo y gemir de placer.
- Mientras mi lengua sigue saboreando tu suavidad. Forcejeo con tu erección hasta que consigo que pase al fondo.
- Me excita verme desparecer dentro de ti... - abro asombrado los ojos.
- Y es ahí cuando, notando la fiebre del deseo y el movimiento de mis dedos sobre mi clítoris, deseas tomar por la fuerza mi orgasmo. Quieres hacerlo tuyo. Mueves fuerte, pero sin prisa, tu cadera para notar mi garganta atrapando tu polla. Sentir como mis labios se ajustan presionándola con fuerza mientras me penetras.
- El roce de tu lengua, tus dientes, notar como está toda dentro de ti... Me excita, estoy a punto y lo ves... Un movimiento mas y... Ohhhh... jodeeeeeeerrrrrrrrr...
- Estoy tragando a ritmo de espasmos. Apretando mis piernas.
- Me tengo que sujetar a la pared, mientras con una serie de espasmos incontrolados, me derrito en tu boca

Un respiro. Necesito un respiro y tú también... te atusas el pelo, dejas el móvil en el asiento... miras a tu alrededor, pero, afortunadamente, no puedes verme... Te vuelves a atusar la melena, humedeces tus labios y cruzas tus piernas por enésima vez.
- Necesito un minuto para recobrar el aliento. Mientras las últimas gotas resbalan perezosas por mi muslo, te miro desde arriba y estiro de tu brazo para levantarte.
- De pie delante de mí, me susurras al oído juguetona: "Esto te pasa porque dejaste caer mi tirante".
- Sonrío y te beso. Suave, pero firme. Apretando mi cuerpo contra el tuyo, bebiéndome tu calor. Oliendo tú deseo de mujer.
- Yo, mientras, acomodo tu sexo con cariño dentro del tejido que lo recubría. Te beso el cuello y te muestro el tirante en cuestión: Nunca un trozo de tela tan inocente provoco tal incendio... - me dices sonriendo satisfecha.
- El deseo está en la mirada - te contesto. Apenas sin fuerzas para escribir - en las ganas de jugar... El tirante es la excusa...Bonita, pero excusa...
- También tienes razón. ¡Benditos juegos!
- ¡Amén!

Un golpe brusco me despierta. Estamos entrando en la ciudad y me había quedado dormido. Enfrente de mí, al fondo del vagón, la mujer pelirroja tiene los ojos cerrados y la cabeza apoyada contra el cristal, las manos entre las piernas y un rubor pintado en sus mejillas... No puedo dejar de pensar en las palabras de mi amiga... ¿y si, no ha sido todo un sueño?

Al llegar a destino he levantado la vista y nuestras miradas se han cruzado un instante y, como si ella hubiera sido capaz de leer mis pensamientos, me ha regalado una hermosa sonrisa, justo antes de alisarse la falda y bajar del tren.


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Los viajes en tren son propicios para encuentros interesantes. Viajar abre la mente y los poros de la piel están más predispuestos a absorber sensaciones nuevas. Todas estas que os acabamos de contar nacieron en un viaje imaginario de un tren entre las nubes que nos llevó a Recapitulandodesdeayer y a un servidor muy, muy lejos...

Las letras siempre ganan intensidad y significado, si se acompañan de buenas imágenes,  como las que nos ofrece Toni Gutierrez en su Flickr.



(Gracias por la preciosa imagen que compaña este cuento)


sábado, 27 de octubre de 2012

Una ligera vibración.

Salió de su ciudad con calor, y al llegar al norte, le sorprendió una de las primeras nevadas. El frío de aquella ciudad se metía en sus huesos. Afortunadamente el trabajo solo la llevaría lejos de los suyos dos días. Con ese pensamiento, se subió las solapas de su abrigo y llamó al taxi. Reuniones, llamadas, citas. Apretones de manos, besos corteses, pero indeseados. Muchas horas sentada, cafés de máquina...y para rematar, la consabida cena con esos clientes tan importantes y tu jefe haciéndose el interesante.

Eres buena, muy buena interpretando tu papel. Aguantas carros y carretas, usas muy bien tu seductora sonrisa...hay que desplegar todo el arsenal, usar todos las defensas y tener la coraza bien pulida para sobrevivir en este mundo de hombres. Por suerte tu ya llevas mucha guerra en el maletín como para dejarte sorprender. La jovencita florero que os ha acompañado a la cena, no puede decir lo mismo, y ella se queda en el restaurante, mientras tu te vas.

Al salir del edificio, otra vez la noche y la nieve te hacen estremecer y arrebujarte en tu abrigo. En el bolsillo, bien agarrado, está tu móvil. Necesitas llegar al hotel cuanto antes, estás casi sin batería ya que no ha parado de enviarte mensajes durante todo el día. Has tenido incluso que quitarle el sonido. Pero te has negado a apagarlo...te has sorprendido a ti misma esperando esa ligera vibración que anunciaba un nuevo mensaje.

Lejos, muy lejos de todo esto, hay alguien que, casi sin conocerte, sabe mas de ti, que muchos otras personas. Y ese detalle, esa intimidad compartida te tiene extrañamente atrapada. ¿Como puede saber tanto de mi, si apenas nos conocemos? te preguntas cuando lees una observación o una frase suya. Te has dejado llevar por esa intimidad electrónica y distante pero que, a la vez es reconfortante y cálida. Es cortés y no usa palabras malsonantes. Saber ser suave, pero también te pinta escenas en tu imaginación que ya creías desgraciadamente olvidadas. Te vuelve a hacer sentir mujer.¿Que querrá? te preguntas. ¿Porque tanta atención? piensas.

Y al instante siguiente, notas una vibración en el móvil:
- Has llegado al Hotel?. Pregunta desde muy lejos.
+ Estoy pagando al taxista, contestas sonriendo, mientras bajas del taxi y te encaminas a la recepción. Coges la llave, otra vibración.
- ¿Como va esa espalda? De tantas reuniones, la tendrás hecha un cuatro.

No puedes evitar sonreír. Lejos, a muchos kilómetros de distancia, alguien hace la primera observación amable del día sobre tu posible cansancio. Y lo mejor de todo, es que suena sincero.
- Recuerda lo que te comenté sobre un baño caliente. Continua.
+ Ya estoy en la habitación. Contestas.
- Bien. Lo primero es llamar a casa y hablar con tus hijos - me dice, y yo me sonrío. Después, toca quitarse el vestido negro que me has dicho que llevabas - se acuerda, piensas - no lo dejes todo tirado por ahí, aprovecha y cuélgalo en la percha. Esos instantes los aprovecharé para imaginarte en ropa interior. Ese conjunto de la Perla que me has dicho que te sienta tan bien... - va a conseguir sacarme los colores - las medias y los zapatos de tacón.
Date la vuelta - y yo como una tonta, dando la vuelta delante del espejo, como si pudiera verme.

Claro que puedo verte delante del espejo - Ohhh!  exclamo mirando como una tonta la pantalla- ahora toca llenar la bañera de agua bien caliente. Yo voy a dejarte un rato a solas, toma tu baño despacio y prepárate, porque cuando salgas, quiero que, como te he dicho esta mañana, lo hagas solo con la toalla que cierres los ojos, te tiendas en esa cama King size y me dejes hacer a mi...
+ Ojala estuvieras aquí - le contesto a una pequeña pantalla brillante, mientras una lágrima rueda por mi mejilla.
- No llores cielo - me contesta - pronto volverás a casa. Cuando hayas tomado tu baño avísame, pero recoge el sujetador que se te ha caído, como siempre, al suelo.
La pantalla del móvil me dice que no hay mas mensajes, a pesar de ello, me quedo medio desnuda, sentada sobre la esquina de la cama durante unos minutos, agarrada el sujetador que acabo de recoger - tenía razón, lo había dejado caer al suelo.

Estoy lejos de casa y me siento sola. El consigue con unas pocas palabras desmontar todas mis defensas, quitarme las corazas y dejarme desnuda e indefensa como a una niña, pero en el mismo instante que rinde la plaza, cuando sabe que me entregaría en cuerpo y alma, me acoge y abraza con sus palabras haciéndome sentir extrañamente bien y en paz. Que tiempos más extraños vivimos en los que el amor, el consuelo, el cariño, la paz... viajan a través de los kilómetros y terminan, a veces, expresándose a través de un simple Blimp, que suena en nuestro móvil, o de una vibración en nuestra mano que nos anuncia que alguien está pendiente de lo que nos ocurra.

Dejo el teléfono cargándose en la mesita de noche y me meto en el cuarto de baño. Termino de desnudarme y me sumerjo en el agua caliente que me ayuda a desprenderme de todo el cansancio del día. Otra vez tenía razón. 

Un simple baño, en silencio ha sido suficiente para llevarse con el agua muchas de mis preocupaciones. Ahora tengo que llamar a casa, hablaré con los peques un rato y luego, como me ha pedido, le avisaré de que estoy preparada solo para él. Un simple "Ya estoy", una pequeña vibración y el mundo entero estará concentrado en la pequeña pantalla de mi móvil y mi soledad se tendrá que marchar fuera, con el frío y la nieve.

[R]


Photo Vía mlsg: Lost & found

jueves, 31 de mayo de 2012

Sueño...

- Se me cierran los ojos...voy a soñar(te)...
+ Descansa y mañana me cuentas tus sueños.

.../...
- Buenos días cielo! Recuerdo un bosque y una playa...el resto lo tendremos que pintar...
+ Preparada para ello
- Ja,ja,ja...así me gusta! Cogerte de mi mano y ...a volar...
+ Lejos
- Tan lejos como puedas ser capaz de soñar, sin nadie conocido y solos...con mucho tiempo, poco equipaje (ya llevamos demasiadas penas en el corazón, que hay que descargar), y muchas ganas de conocer y explorar. Los ojos de la niña curiosa que eres, las manos ofreciendo, la piel expectante...y muchos kilómetros por delante!
+ Cierro los ojos y......
- Despegamos...veo colores distintos y paisajes nuevos. Pero sobre todo, veo en tus ojos el brillo de la ilusión, aquella expectación del primer beso, de la mano en tu cintura, de la playa tan larga como todo lo que quiero preguntarte...mis ganas de aprenderte de memoria, el quitarnos el reloj, la copa de vino al atardecer.

.../...
- Esto tengo que juntarlo, se llamará Sueño!
+ Me encanta!
- Un pequeño homenaje a la gran exploradora que hay en ti. Este sueño es todo tuyo!

Soñar es una obligación. 
Soñarte es mucho más que eso...


domingo, 27 de marzo de 2011

Fotografía

Los que, como yo, no vivimos donde reside nuestro cuerpo, buscamos estrategias para poder llevar nuestra imaginación siempre un poco más allá. En mi caso este truco tiene dos puntales: la Revista Altaïr y la revista Lonely Planet, dos revistas de viajes con periodicidades distintas y una misma temática.

Según mi modesta experiencia el mundo es cada vez más pequeño. Tenemos a nuestro alcance un montón de medios para "viajar" con los sentidos. El principal, este mismo: Internet.
Ya no hay distancias, los grandes viajeros del XIX y del XX, se enfrentaban a meses de travesías, dificultades innombrables, enfermedades desconocidas,...todo eso pasó a la historia. en 24 horas podemos estar en cualquier otra parte del mundo...pero eso no es viajar (para mí) eso es solo desplazarse.

Yo creo que hay dos cosas importantes: una es preparar el viaje, conocer costumbres, sitios, informarte. no desdeño las incertidumbres y las dificultades, pero ese momento de leer y descubrir más o menos, donde vas a estar. Esos meses antes que te pasas preparándolo todo,...la esperanza de encontrar, muchas veces se ha rebelado mucho más apasionante que la cruda realidad. Y luego, sobre el terreno, algo imprescindible es cambiar el tiempo. Viajar sin prisa, sin ánimo de coleccionar sitios. usar el transporte público, comer en los sitios donde comen los del lugar, ver los mercados y los cementerios, suele ofrecer más información que la que puedas haber recopilado en cien guías.

hay buena (y mala) gente en todas partes. con un poco de buena voluntad todo se puede arreglar. desde una indicación mal dada (o mal entendida) hasta un pinchazo en medio de la nada!.
Viajar es mi pasión. pero el tiempo es mi freno. solo puedo viajar con la imaginación, pero al menos lo disfruto.

Todo este rollo, venía porque he descubierto en el numero de Marzo de LP una relación de 9 fotógrafos muy interesante. La resumo (nombres y web) para que cada uno pueda escoger...sentaos cómodos y disfrutad.

1 - Mark Read
2 - Jordi Folch
3 - David Noton
4 - Luis Davilla
5 - Lottie Davies
6 - Alfons Rodriguez
7 - Philip Lee Harvey
8 - Jonathan Gregson
9 - Eugeni Gay

Todos ellos han hecho de su afición, su modo de vida, lo cual para mí, es sumamente envidiable.

domingo, 16 de enero de 2011

Viajar, dejarse llevar. Vivir!

En una revista de viajes (Lonely Planet, Enero2011) leo los siguientes consejos para Viajeros; "Hay una manera "diferente" de viajar:

1-Evita los museos. Los Museos son importantes, pero exigen tiempo (del cual casi siempre vamos escasos). ¿No es mucho más interesante ir en busca del presente, que del pasado?.
2-Frecuenta los bares. Allí es donde se manifiesta "La Vida" de cualquier ciudad. Allí siempre encontraras a alguien dispuesto a entablar conversación.
3-Estate disponible. El mejor guia que puedas encontrar es al guien que viva en el sitio. Sal a la calle y pregunta. seguro ue encuentras a alguien que te ayuda.
4-Procura viajar solo (o como máximo en pareja). No hay que obedecer al rebaño.
5-No compares. Precios, limpieza, calidad de vida, medios de transporte...No se viaja para probar que vives mejor o peor que otros. Lo importante es entender como se vive allí donde vas.
6-Entiende que todos te pueden entender. Muchas veces no hace falta sber idiomas. Con un poco de buena voluntad todo el mundo puede entenderse. En caso de apuro, ten siempre una tarjeta del Hotel en el bolsillo.
7-No compres mucho. Almacena recuerdos que no pesen en el equipaje. una puesta de sol, una buena compañia, una obra de teatro.
8-No intentes ver el mundo en un mes. Más vale quedarse en 1 ciudad tres días que "ver" cuatro ciudades en 1 semana.
9-Un viaje es una aventura. Déjate llevar y piérdete por calles y plazas. Siente la libertad de saber que estas buscando. ¿El que?. cuando lo encuentres lo sabrás.
Me parecen unos consejos sencillos y sensatos. A mi me encant aviajar y ver los mercados y los cementerios. Nos permiten apreciar dos aspectos del devenir de las personas: la vida y la muerte.
También me ha gustado una cita del poeta Griego Kavafis:

"Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca, debes rogar que el viaje sea largo, lleno de experiencias. No has de temer los monstruos que hallarás en tu ruta. Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca: llegar allí. He aquí tu destino".



domingo, 24 de octubre de 2010

Viaje al reino de Nunca Jamás.

No tengo muchas oportunidades de viajar a la Capital. Al año puede que vaya dos o tres veces, como máximo. Pero la semana pasada estuve allí. El asunto era de trabajo, pero me llevó menos tiempo del que creía. así que me fuí a investigar. Llevaba dos objetivos: pasear y mirar.
Te juro que tenía los ojos abiertos R., después de leer tu aventura en el tren, no podía dejar de pensar en porque no podía pasarme algo parecido a mí. Y como en la Capital hay muchas más gente y además anónima, creía que habrían más posibilidades de encontrar a mi perfecta desconocida.

No esperaba nada, de verdad. No era una expedición de caza. Tan solo una mirada, una sonrisa y como mucho, un apartarse el pelo de la cara, mientras baja la cabeza sonriendo, para apearse en la próxima estación y volverse justo cuando el vagón pasara por su lado (como en los anuncios). Una tontería. Un sueño, una vaga ilusión.
Al fin y al cabo, estoy convencido de que (en general) los chicos solo somos eternos aprendices de Hombres. Somos como Peter Pan buscando/huyendo eternamente de su(s) campanilla y sus responsabilidades. Eso buscaba, un sueño.

Bueno, al menos me hizo un día precioso. Tuve bastantes oportunidades: T1>Ifema>Opera y luego Sol>T1, fueron varios trayectos en Metro, más las calles atestadas de turistas, la Plaza Mayor y alrededores...muchas gente.
Siempre me llama la atención el hecho de que todos, en la gran ciudad, parece que sepan a donde van y además tienen el gesto serio y concentrado de estar haciendo algo tremendamente importante. Parecen enfadados con todos y con todo.

No encontré sonrisas, ni ojos brillantes. Tan solo un cansancio tan sólido, que parecía arrastrarse por los andenes de unas estaciones atestadas. Como si el cocodrilo del Capitán Garfio, tuviera en los túneles del Metro su guarida y se supiera el rey en ese reino subterráneo.