Nos acompañan desde que nos despertamos hasta que nos acostamos y al
final, de tanto verlos y hacerlos, terminamos de despojarlos de su
verdadero sentido.
Besitos de café con leche, caricias de pan tostado con aceite y un zumo de pasión. Todos los días.
Recordarlas y valorarlas en su justa medida es muy difícil y muy
importante. La mayor parte de las veces pasamos por encima de ellas y ni
siquiera nos damos cuenta del daño que hacemos al no apreciarlas.
Vivir es un deporte de riesgo. Y muy difícil de practicar!. 
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